VIH y las Enfermedades Infecciosas
En 2001, UNICEF calculo que 800,000 niños menores de 15 años contrajeron el VIH, el 90% de los cuales fue transmitido de madre a hijo debido a que la madre debe tomar la difícil decisión de arriesgarse a transmitir el virus a través de la lactancia materna, o no amamantar lo que aumenta la mortalidad infantil seis veces más. Además, dado que la gran mayoría de las madres no están al tanto de su infección con HIV a menudo la transmisión madre-hijo se produce sin el conocimiento de la madre.
Ahora es ampliamente aceptado que las tasas de supervivencia entre los niños y las personas infectadas con el VIH son mayores cuando las víctimas tienen niveles suficientes de vitamina A, hierro y zinc. Mientras que por un lado se despliegan enormes sumas de dinero y personal para luchar contra el VIH, por otro lado se descuidan algunos de los medios más simples y menos costosos para mejorar la supervivencia.
Lo mismo puede decirse de otras enfermedades infecciosas amenazantes. Según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades, el paludismo, el sarampión y la diarrea matan anualmente a casi tres millones de niños menores de cinco años. La tuberculosis mata a dos millones de personas cada año, y las enfermedades tropicales desatendidas matan otro medio millón. Sin embargo, las tasas de mortalidad y morbilidad de estas enfermedades pueden reducirse en un 20% o más por medio de una nutrición adecuada con micronutrientes.
Los micronutrientes son una clave importante para solucionar la epidemia mundial de SIDA, así como otras enfermedades infecciosas igualmente devastadoras tales como la malaria y la tuberculosis. La deficiencia de micronutrientes es la causa de millones de casos de trastornos prevenibles como ser la ceguera, defectos congénitos, retraso mental y anemia, los cuales desvían recursos de problemas más complicados como el tratamiento y prevención de enfermedades infecciosas. En un entorno de recursos limitados, el dinero y la atención que deberían ser utilizados para eliminar las enfermedades infecciosas en todo el mundo, son usados para tratar problemas de salud que pueden ser prevenibles.
Para empeorar las cosas, al aumentar el VIH aumentan los problemas por deficiencia de micronutrientes y aumenta la desnutrición. VIH ha dejado huérfanos a más de 11 millones de niños quienes al verse obligados a valerse por sí mismos, sufren mayores niveles de desnutrición.
En el pasado siempre había un adulto alrededor para hacer el trabajo - plantar las semillas y arar los campos. Hoy en día, uno de cada cuatro adultos en una región son VIH-positivos por lo que hay muchas personas demasiado enfermas para poder trabajar o ya han muerto, y los niños, algunos tan jóvenes como de ocho o nueve años, quedan abandonados para hacerle frente a la situación por sí solos.
- Embajador de Buena Voluntad de UNICEF Roger Moore en Zambia

